Ventajas y desventajas que ofrecen las tecnologías de la información y comunicación (tic) en el ámbito social y cultural.
Las tecnologías de las telecomunicaciones e informática ejercen un impacto esencial y en los aspectos sociales y culturales de la vida humana. Aunque es difícil predecir en detalle las consecuencias que esto puede traer, sí es posible identificar qué aspectos sociales se van a ver afectados, además conocer su efecto sobre la civilización es tan importante como lo fueron en su momento cumbre el control energético, la agricultura y el transporte.
Para Castillo (1998), estas tecnologías representan grandes riesgos culturales a las que se ven sometidos los países, ya que la comunicación es un agente modelador de la cultura. Por su parte, García (1998) plantea que es posible estudiar o prever los cambios en la sociedad, a consecuencia de las Tecnologías de la Información, analizando las distintas estructuras y funciones desde el punto de vista del flujo de información. Las nuevas facilidades para el tratamiento y la transmisión de información inciden de lleno en los aspectos sociales relacionados con la comunicación en su misma esencia. El cambio social derivado de su uso generalizado será, en parte, el mismo que el de cualquier otra mejora tecnológica de importancia, al igual que la Revolución Industrial ha originado en los últimos doscientos años modificaciones en las estructuras productivas primero, y consecuentemente de convivencia.
Conceptualmente, el cambio consiste en que, las diversas relaciones interpersonales, pasan de la lentitud a la rapidez, de la proximidad a la distancia, en definitiva de la escasez a la abundancia de información, fijando la atención en las características de la comunicación que soporta las distintas estructuras sociales se pueden identificar los aspectos susceptibles de variar en consecuencia de esto. Las sociedades en el pasado no contaban con sistemas de comunicación e información lo suficientemente capaces de ofrecer una interacción en tiempo real entre ellas. Hoy en día eso se ha modificado, ya que las sociedades se desenvuelven y desarrollan dentro de un contexto global, caracterizado por adelantos tecnológicos que permiten crear y fortalecer las redes de comunicación e información, es decir es posible capturar, almacenar, procesar y transmitir información con muy pocas limitaciones en cuanto a volumen, tipo, velocidad, distancia y coste, superando así las barreras de la comunicación y garantizando un flujo de información rápido entre las sociedades del planeta.
La integración entre los pueblos es indiscutible, así como también el hecho de que esto traiga consigo repercusiones en todos los ámbitos de nuestra vida, aspectos que van de lo más general, (como el aspecto laboral) a lo más específico (como la forma de interactuar con nuestros familiares). En este sentido, García (1998) señala que no solo los adelantos de las tecnologías de la información harán necesario la adaptación de las estructuras de organización social sino que el objetivo de estas estructuras será el cambio mismo. El cambio será constante tratando siempre de ajustarse a las trasformaciones en cuanto a la forma de socializarse. Es así como las tecnologías de información y comunicación representan un elemento determinante en la construcción y reconstrucción de la cotidianidad, ya que modifican muchos aspectos, como por ejemplo la forma en que se interactúa con el entorno, llevando a las sociedades a tener personas cada vez más individualistas esta puede ser unas de las primeras desventajas de las TIC. Una persona puede pasar el día completo a solas en la oficina, comunicándose con el resto del mundo a través de los aparatos mediáticos, con sus familiares, con el personal que labora en la misma organización u otra sucursal, puede hasta resolver problemas de planta sin moverse.
De esta manera, Castillo (1998), señala que el individualismo es una consecuencia negativa de las tecnologías de las comunicaciones en las culturas, lo cual puede ser sustentado en un estudio realizado en Venezuela, donde se pudo constatar los siguientes cambios sociales producidos en la era de los adelantos tecnológicos (Bisbal, 2001).
Incremento en el grado de interacción ser humano-medio mediático, que lleva a comunicarnos más con el resto del mundo a través de esta vía, sustituyendo cada día más la comunicación cara a cara.
En el ámbito comunicacional la forma de entretenimiento ha disminuido el tiempo de disfrute en áreas públicas. Se registra un mayor empleo de los espacios privados, como lo es el satisfacer nuestros gustos en el área de diversión con juegos o programas de computación de manera solitaria en una determinada área.
Se ha agregado una función a los medios de comunicación, como es el de intervenir, además de informar sobre el acontecer mundial, aportando soluciones a posibles causas de un problema en específico.
Estás que parecen ser características resultantes de los cambios de las tecnologías de la información, hace prescindir de la comunicación personal, siendo cada vez menos necesaria la movilización física para la comunicación resultando la estructura de las ciudades inadecuada (Castillo, 1998).
Otro de los cambios, es la vía por la cual las personas se mantienen informadas de los sucesos tanto locales como internacionales esta es una ventaja bastante positiva, hace algunos años no existía mejor alternativa que la de la televisión y prensa, hoy la Internet es una de las formas más rápidas y fáciles para informarse, pero en este sentido salta a relucir la brecha que existe entre los países con mayor plataforma tecnológica de comunicación y los que no (brecha digital).
Arenas (1997), señala que las élites están mucho más conectadas con lo que pasa en el globo, que los grupos menos desfavorecidos. Sin embargo, éstas comparten todo un imaginario social, modelado por los medios de comunicación que nos emparentan y nos hacen partícipes de una cultura mundializada.
Por su parte, Castillo (1998) resalta la importancia que tiene examinar el impacto de los avances tecnológicos en los países en vía de desarrollo por cuanto, no tienen las mismas condiciones socio-económicas donde estos adelantos están siendo gestadas, subraya la necesidad de solucionar primeramente las condiciones de vida básicas de sus habitantes antes de tratar de insertarlas en un mundo globalizado sin contar con las condiciones mínimas para sobrevivir. Ante esta situación señala, que la incorporación de las tecnologías de la comunicación deben situarse necesariamente en dos ejes donde se pueden considerar el contexto económico, político y sociocultural específico de un país, tomando en cuenta los condicionantes exógenos y endógenos que se presentan y en segundo lugar considerar detenidamente el uso social de esas tecnologías (Castillo, 1998: 3).
En este mismo orden de ideas, Azuaje (1997), describe algunos impactos socio-políticos y culturales, como parte de una dinámica modernista, y a través de estos aspectos, trata de interpretar la globalización informática como factor de redimensionamiento de los procesos de exclusión y subordinación cultural. Plantea que a los países del tercer mundo no les queda otra alternativa que no sea la de una carretera de tierra para acoplarse a la ruta cibernética mundial que apenas comienza. Carretera de tierra, porque la realidad local se satura de una serie de desventajas económicas, tecnológicas y culturales que obstaculizan el rápido desplazamiento en uno de los laberintos con mayor impacto social para el nuevo milenio. Carretera de Tierra porque aún siendo partícipes del proceso de globalización de la información, no se han profundizado las consecuencias sobre la realidad local, para un mejor aprovechamiento de sus posibles ventajas y para el tratamiento de posibles limitaciones. Además indica, que aunque ya para muchos Internet es el mundo, no se puede dejar de discutir sobre el impacto que generarían las diferenciaciones sociales, más aún cuando hoy en día diversos sectores económicos, profesionales y políticos mundiales consideran tal medio como un centro de encuentro social con insuperables ventajas y libertades. Y creer que Internet es el mundo o el nuevo mundo de las interacciones humanas, es aproximarse a un estado esquizofrénico (esquizofrenia informática), entendido como la ruptura de las relaciones entre los significados reales, la ruptura de una memoria temporal y el sentido de la historia.
El acceso a la superautopista y la obtención de sus productos representan factores con alta capacidad de demarcación social y cultural no sólo entre individuos sino también entre países (Azuaje, 1997). En lo que respecta a la llamada homogenización de la cultura, algunos antropólogos opinan, que más que una homogenización del planeta, como consecuencia de una mayor circulación de flujos culturales, en la búsqueda de la globalización de las culturas, se obtiene una comunidad mestizada, donde las culturas locales absorben las influencias de las culturas transnacionales. Esta práctica no produce la desaparición de las culturas locales, sino que en cambio se obtienen nuevas y reformadas culturas debido a la hibridación de lo moderno con la tradicional, elaborando de este modo las bases de sus propias industrias culturales y de su propio campo de creación artística.
Los adelantos en los sistemas de información y su integración en las operaciones de comunicación, favorecen a las redes publicitarias, en la búsqueda de lo que se ha denominado una cultura global, siendo uno de sus objetivos la unificación de las preferencias de los consumidores de las diversas culturas de este planeta. La rotunda ruptura de las fronteras de comunicación es evidente, gracias a la desregulación de la comunicación. Es así como hoy en día, podemos ver a través de la televisión diversos programas (con contenido informativo, telenovelas, entre otras) desde los más cercanos hasta los más distantes países. Siendo el principal objetivo de este mercado interconectado de comunicación, la “convergencia cultural de los consumidores” (Mattelart, 1998).
Por otra parte, Castillo (1998) destaca la homogenización como un aspecto negativo, que esta atentando contra las culturas latinoamericanas y que se transmiten por los medios de comunicación e información están las tendencias a la homogeneización de los gustos, patrones culturales y normas de conducta, la tendencia a hacerse más evidente la segmentación poblacional sobre la base de la clase social, el acceso a las nuevas tecnologías se convierte en el más poderoso símbolo de estatus, la búsqueda del éxito económico a cualquier costo se va convirtiendo en la suprema aspiración del ciudadano promedio, entre otros.
Los gustos o preferencias de las sociedades se ven seriamente afectados en nuestros días, por los medios de comunicación y es así, como las comunidades del mundo de hoy, sin importar su posición geográfica, comparten el frenesí, por la misma clase de música, libro y/o autor. Las tecnologías de comunicación son la catapulta para la homogenización de las predilecciones de los consumidores del mundo a través de un mismo mensaje enviado y recibido por todos o casi todos los rincones de este planeta. Sin embargo, Castells (2000) señala que el grado de exposición de un individuo a mensajes publicitarios a través de la televisión no es directamente proporcional a una respuesta positiva de todos ellos. Señala el autor, que aproximadamente de 1600 mensajes publicitarios a los cuales una persona puede estar expuesta, solo hay respuesta a un 0.75% de éstos, sin ser necesariamente positiva. Esto contrapone lo expuesto por Mattelart, ya que las comunidades, vistas desde esta posición, no se consideran como una masa vulnerable a todos los mensajes, publicitarios o no, que los medios de comunicación muestran, sino que las comunidades de acuerdo a sus códigos culturales particulares, van a interpretar esos mensajes de forma distinta, modificando el propósito originario.
Con lo anterior, no se pretende decir que los actuales medios informativos y comunicativos incluyendo el Internet, no influye en el comportamiento de los consumidores de las distintas comunidades del mundo; lo que, se quiere plantear es que los mensajes publicitarios vistos por millones de personas alrededor del mundo pasan por un proceso de interpretación distinto, en el que son modificados según los códigos culturales propios y el medio que circunda a un individuo en particular. En tal sentido, el objetivo de homogenizar las preferencias de las comunidades como consecuencia de las comunicaciones globales, no se da por completo.
Ventajas y desventajas que ofrecen las tecnologías de la información y comunicación (tic) en el ámbito politico.
La democracia es aborda desde la perspectiva de los derechos de un individuo o de un país en desarrollo, en cuanto a igualdad de condiciones, a los procesos de información masiva (Pineda, 1996). El Estado es responsable de diseñar políticas tecnológicas que se correspondan con las políticas de información, tendientes a garantizar el acceso oportuno y el uso eficaz de la información, la expansión de redes, la capacitación de usuarios y la formación de recursos humanos para el sector información. Con la aparición y presencia de las recientes tecnologías de la comunicación e información, y el nuevo contexto histórico social en que estamos inmersos, producto de los procesos de globalización, el poder disponer de información sobre la realidad social, política y económica resulta de mucha importancia para el intercambio de bienes y servicios, principalmente en los países subdesarrollados; y por otra parte, a los grupos sociales también les resulta fundamental disponer de información útil sobre su entorno inmediato (barrio, comunidad, gobierno local, región) para poder articular sus estrategias de acción social.
En América Latina, el desequilibrio de información existente entre grupos sociales obliga a rescatar los conceptos de democratización de las comunicaciones, de derecho a la información y de garantía a un flujo de información equilibrado desde la óptica no sólo de los Estados- Naciones sino, especialmente, desde las perspectivas de las comunidades marginales (indígenas, negros, campesinos, mujer), para articular una política de comunicación democrática; esto hace que en la actualidad el debate sobre la información y las políticas de información deba organizarse alrededor no sólo de la teoría de la libertad de información sino de la teoría del control democrático de la información. Por un lado, estas tecnologías pueden hacer posible experiencias descentralizadas y participativas de comunicación y, por el otro, pueden favorecer la aparición de nuevos y modernos aparatos.
Existen experiencias sobre la consolidación de redes electrónicas de comunicación que permiten a los países en desarrollo y a comunidades específicas (grupos ecologistas, campesinos, obreros, de defensa de los derechos humanos) disponer de información, vital, pertinente y oportuna (salud, vivienda, asistencia social, trabajo, educación) indispensable para la acción social; asimismo, y como contrapartida, las modernas tecnologías permiten también acopiar, almacenar y centralizar multiplicidad de datos sobre la vida privada de las personas e interconectar computadoras para el rápido intercambio de información personal (afiliación, política sindical, religión, raza y salud), además de hacer posible obtener información sobre asuntos estratégicos y confidenciales de determinados países y estados, otorgando a quien posea esta información un gran poder que podría ser utilizado para ejercer un control autoritario sobre individuos o sociedades. La introducción global y planetaria de las tecnologías de la información plantean graves peligros ante la posibilidad de que aparezcan nuevas formas de dependencia económica, política y cultural, mucho más sofisticadas que las ya presentes en las sociedades latinoamericanas.
Se pueden evidenciar las virtudes de los avances tecnológicos en la forma de funcionamiento de la democracia, con la inserción de la sociedad en la, “red de redes” de información y conocimientos, donde la colectividad puede expresar sus puntos de vista u opiniones, incrementando de esta forma el grado de la participación ciudadanía en la toma de decisiones de sus gobernantes (Mattelart, 1998). Los beneficios democratizadores de la tecnología, garantizados por el ejercicio ciudadano del derecho al acceso a la información, o sus efectos negativos en la perpetuación de la inequidad social, no dependen del hecho tecnológico per se, sino precisamente, del espacio político, esto es, la representación estratégica que se le asigne en la políticas económicas y sociales de la nación. Se trata entonces, de concretar políticas y directrices nacionales; es decir, la voluntad política del Estado, dirigida a promover una inserción eficaz, coherente y ventajosa de las tecnologías y de la información en nuestra realidad social, en incrementar la eficiencia de los procesos administrativos y productivos, y en un esfuerzo por minimizar su posibles inequidades y sentar las bases que sustenten un modelo de desarrollo socio económico fundamentado en principios democráticos y de equidad social.
Ventajas y desventajas que ofrecen las tecnologías de la información y comunicación (tic) en el ámbito Económico.
El mundo en que vivimos se nos escapa como el agua entre las manos. Y tratando de conseguir una nueva explicación al acontecer cotidiano nos hundimos en mayor confusión. En medio del aturdimiento el interés se acrecienta, sencillamente, porque muchos de los pronósticos que hasta hace poco se catalogaban cercanos a lo imposible, ya son una palpitante realidad, ya se ha evidenciado con claridad y esto no es un invento del siglo XXI que el cambio no es predecible, no siempre lo que sucedió antes determina lo que sucederá; algunas tendencias van evolucionando acompasadamente al tiempo que, otras, emergen inesperadamente, sin presentirse, y reorientan abruptamente la dirección del acontecer y la realidad, lo mismo que el sentido en que se interpretaban.
La civilización avanza a grandes zancadas empujada por el avance tecnológico y en algunos aspectos ha sobrepasado los límites de la ficción. En su apresurada carrera va forjando un mundo nuevo con argumentos rejuvenecidos que alteran la vida política, económica y social hasta ahora compartida. Los contrastes sorprenden. En la era agrícola descollaron el arado y la mula; a la industrial la impulsaron el acero, los motores, el combustible, los caminos, las autopistas, las redes eléctricas, la producción en serie; con todas estas manifestaciones estamos familiarizados. Luciendo atuendos atractivos y desconocidos la (n-economía) será tan diferente de la actual como ésta lo fue del taller artesanal de la época feudal, y serán la información, el conocimiento, la red, el silicio, los microprocesadores, la sintética, la fibra de vidrio y la biotecnología los artífices del progreso.
Vivimos la era de la inteligencia interconectada en red. El impacto de este nuevo medio de comunicación superará con creces al que produjeron las revoluciones provocadas por la imprenta, el teléfono, la televisión y el computador. Ahora, la multimedia interactiva y la denominada autopista de la información con su característica más insinuante Internet como por ensalmo, por arte de magia, han alterado dramáticamente el ya complejo acontecer diario. Todos también, curiosamente, asociados con el conocimiento y la información.
La economía de la era de la inteligencia en red es una economía digital expresada mediante unos y ceros que a su vez se pueden representar en un computador como la presencia o ausencia de una señal eléctrica. A medida que la información pasa de análoga a digital, los elementos físicos tradicionales se convierten en virtuales, cambiando sin previa prescripción médica el metabolismo del sistema económico. En la economía agonizante el flujo de información es físico: dinero, cheques, facturas, documentos, fotocopias, etc. En la digital todo se reduce a bits almacenados en computadores, desplazándose a través de las redes a la velocidad de la luz. Una pregunta puede aletear en el ambiente ¿Y eso que tiene que ver conmigo? La economía como la actual extiende sus tentáculos a todo el quehacer humano y lo hace por igual cuando se trata del pobre o del rico, la mujer o el hombre, el negro o el blanco, el israelí o el palestino y no se detiene a establecer diferencias, excluir o estigmatizar. Se trata, sin rodeos, de una nueva forma de desarrollar las actividades. Mientras la economía en que hemos crecido permite apreciar en vivo todas las transacciones, la nueva bajo el prodigio de la virtualidad- exhibe una arquitectura diferente: será fundamentalmente invisible. Ahora los seres humanos pueden, a través de las redes, intercambiar información, conocimiento y creatividad generando cambios sin precedentes en la creación de riqueza y desarrollo social. La economía ya ha dejado entrever sin pudor -a través de sus ligeros atavíos- la sugestiva silueta con que la premió la nueva tecnología y sugiere la forma como se desenvolverán los negocios. Como la materia prima que circula por la red y la sabia que la nutre es la información y no productos físicos, asume como propios sus atributos. El itinerario de la sociedad del conocimiento en que estamos embarcados lo definirán, la información y el conocimiento, es así como se podrá hablar de la economía de la información (información) y de la economía del conocimiento (conocimiento). Esto recuerda la sugerencia de McLuhan, "la información ha dejado de ser un instrumento para producir bienes económicos, para convertirse en el principal de los bienes". En otro documento estableceré las diferencias que es posible identificar entre datos, información y conocimiento.
Para evadir complicaciones hablaré en términos generales de información. La lógica de la información regirá la información y la conocimiento. Por el momento sólo enfocaré las incidencias de la información. Las connotaciones más significativas son:
· No es consumible o, más precisamente, como bien no se extingue con el uso.
· Tiene el don de la ubicuidad, expresado de manera diferente, no es transferible, quien la suministra no se deshace de ella, la sigue poseyendo y puede estar al mismo tiempo en todas partes.
· Es indivisible, no se puede fragmentar, sólo puede utilizarse como conjunto.
· Es acumulativa, cada gota de información posibilita conseguir más información.
· El valor de la información no es proporcional a su extensión, volumen o cantidad, más bien se determina por la calidad, la pertinencia y el momento en que se requiere; la utilidad no está siempre e incondicionalmente relacionada con el tiempo.
· Ha permitido que el tiempo y el espacio resulten, en sí mismos, irrelevantes.
· Como bien es producido en el mercado donde circulan ideas, innovación y conocimientos.
· Puede ser empleada al tiempo por uno para varios usuarios o de varios para uno.
· No pertenece a ninguna industria ni tampoco a ningún negocio en particular.
· La información -como anota Peter Drucker- se distingue radicalmente de los demás productos básicos porque no encaja en el teorema de la escasez; por el contrario, se sitúa en el marco de la abundancia; dimensión que obliga a revisar radicalmente la teoría económica fundamental. Estos atributos no han sido descubiertos ahora, los ha tenido desde siempre, desde los sumerios.
Hasta hace poco no se había logrado establecer la diferencia entre la vieja y la n-economía, pero a raíz del fracaso de las empresas punto.com se ha caído en cuenta que primero, el cambio ha cambiado, ha dejado de ser continuo para tornarse inesperado y se produce más rápidamente; segundo, se ha evidenciado otra característica muy peculiar de la economía que ya Bill Gates en su libro Camino al futuro- había bautizado como "capitalismo sin fricción", c-s/fricción. En el argot económico el concepto de fricción es distinto al que domésticamente se le otorga, significa: "Influencia que impide el pleno o rápido funcionamiento de las «leyes» económicas. En la práctica la ignorancia de las oportunidades y los obstáculos a su libre movimiento, un mercado ineficiente de la vivienda o las restricciones sindicales, producirán la fricción que restringe y amortigua el ajuste a las nuevas y cambiantes condiciones".
En el lenguaje de los hombres de este mundo la fricción está conformada por el conjunto de circunstancias que frenan, obstaculizan, impiden o distorsionan el libre juego de las leyes de oferta y demanda. Los roces se van generando en el tránsito del productor al consumidor. Los negocios electrónicos implican la "reditización" de la cadena de valores. Se habla en estos términos cuando los pasos de la transacción se encajan en un proceso que se inicia en la concepción del producto, pasa por la creación, producción y distribución hasta llegar al consumidor. En la práctica este enfoque provocaría la desaparición de los intermediarios, el dilema surge porque en la mayoría de las empresas, puntualmente, en las de servicios financieros la ignorancia del cliente derivada de la falta de información ha sido fuente de utilidades. Cuando todos los procesos funcionen reditizados se vivirá en un mundo plano, en donde desaparecerían las diferencias de todo género. En el artículo que titule La eficiencia del mercado: una utopía, aborde el tema de la asimetría de la información, por lo mismo, ahora no insisto.
Por el perfil que deja traslucir la n-economía se inspirará principalmente en el conocimiento y, por lo tanto, dirigida por los trabajadores del conocimiento: profesionales y técnicos y por los consumidores del conocimiento. Su fuerza y latido se encontrará en el cerebro y no en el músculo. Esta premisa es de suyo amenazante. Solamente encontrarán un futuro despejado quienes se esmeren por mantenerse permanentemente informados y de pulir sus conocimientos y se embarquen para toda la vida en el tren del aprendizaje continuo. Es un reto que tienta y atiza una hoguera de expectativas delirantes. El panorama descrito es nítido, sólo tendrán participación activa en la conocimiento en la economía- y por tanto medios de subsistencia apropiados, quienes estén dispuestos a navegar en un viaje sin regreso en la era digital, quienes cuenten con las posibilidades de hacerse a un computador o tener acceso a él y, luego, desarrollen las habilidades mínimas para explotar su potencialidad sin límites.
Con el objetivo de realizar una medición de la Sociedad de la Información, la Asociación Española de Empresas de Tecnologías de la Información (SEDISI), propone utilizar 39 indicadores distintos de la Nueva Economía. El informe "Métrica de la Sociedad de la Información, Datos 1999-2000" agrupa los indicadores en cinco grandes apartados: la propia industria TIC, la infraestructura disponible, el equipamiento de terminales de acceso de todo tipo, la penetración de los servicios más habituales, su utilización real y otros diversos aspectos sobre penetración empresarial y social.
Una inquietud aguijonea y gira alrededor de la pregunta: ¿Quiénes tienen o tendrán acceso a esta economía? Ya se enumeraron las cualidades que deben tener, la pregunta persigue identificarlos. La exclusión digital no es un problema en sí mismo, sino un síntoma de una exclusión aún más profunda: dinero, desarrollo y alfabetismo. Muy poca gente en los países pobres tiene acceso a la Internet por el simple hecho de que no saben leer o tienen problemas más apremiantes que solucionar, como alimentación, salud y seguridad. Así que aun si hiciéramos aparecer una computadora en cada casa en la Tierra, no obtendríamos mayores resultados: una computadora no es útil si carecemos de comida, electricidad y no sabemos leer. Este es un modo incorrecto de acercarse al problema de la desigualdad en lo que al acceso de las tecnologías digitales se refiere. No están claros los beneficios de crear centros rurales de computación. Mejor sería determinar cuál es el mejor modo de aplicar la tecnología de un modo que promueva el desarrollo. Y la respuesta a esta interrogante está más que clara: en vez de repartir computadoras e Internet, lo mejor es repartir teléfonos móviles.
Hay buenas razones para concluir que el teléfono móvil es la tecnología que mejor propicia el desarrollo. Según un reciente estudio, la telefonía móvil eleva las tasas de crecimiento, y su impacto es el doble en los países en desarrollo que en los desarrollados. Además, diez teléfonos de más por cada 100 personas, en un típico país en desarrollo, incrementan el crecimiento del PIB en 0,6 puntos.
Por otra parte, cuando de teléfonos móviles se trata, no hace falta que las Naciones Unidas inventen o financien mucho hasta los más pobres del mundo están interesados en adquirir teléfonos móviles, dados los patentes beneficios que suponen. Los teléfonos no dependen de una fuente constante de electricidad y pueden ser utilizados por analfabetas. Así pues, la brecha digital que realmente importa es aquella que hay entre quienes están conectados a una red telefónica y quienes no lo están.
Como conclusiones tenemos
Con base a los planteamientos y las diferentes posturas analizadas en torno a las implicaciones de las tecnologías de la información y comunicación (TIC), principalmente en los países del tercer mundo, se afirma que con el advenimiento de las TIC, es posible el intercambio de información cultural, política, científica y tecnológica en tiempo real con el resto del mundo, logrando de esta manera, expandir las posibilidades de desarrollo de la sociedad, cuestión que conlleva implicaciones positivas y negativas.
La globalización no es un proceso nuevo, el ingrediente dinamizador lo constituye los adelantos tecnológicos, y en los últimos años se han percibido su acentuación, provocando un aumento vertiginoso en la cantidad y variedad de la información recibida continuamente por las sociedades de los distintos puntos del planeta, influyendo de forma significativa en aspectos tan comunes como lo son: la forma de pensar, hablar, interactuar con lo que los rodea; es decir en la cultura e identidad de los pueblos.
No obstante, no se puede despreciar el valor que representan los medios tecnológicos para la difusión y proyección de los valores culturales científicos y tecnológicos, así como también mecanismo de participación en las decisiones de los gobernantes.
Es importante que los individuos despierten y estén conscientes de los cambios que se dan en los estilos de vida. La individualización es para muchos una forma de vivir, es una consecuencia no evaluada conscientemente por las sociedades. La participación de los individuos en cualquier cambio que lo involucre es imperante; no solo basta con estar informados, hay que involucrase en el proceso, para luego no observar los cambios como amenazas a sus identidades y culturas.
Desde una óptica muy particular, no se trata de ver a las tecnologías de la comunicación e información como la panacea del siglo, sin la cual no sería posible el desarrollo de las naciones; se trata más bien, de verlas como una herramienta que al ser utilizada bajo criterios bien definidos, permitirá consolidar los valores y costumbres, proyectando al mundo la forma de vida latinoamericana e enorgulleciéndonos de nuestras raíces, costumbres, valores, símbolos y creencias.
En la medida en que exista una cultura sólida y una firme identificación de la ciudadanía con valores, costumbres y creencias representativas, en esa misma medida, las innovaciones tecnológicas no se convertirán en una amenaza para las naciones.
Las tecnologías de las telecomunicaciones e informática ejercen un impacto esencial y en los aspectos sociales y culturales de la vida humana. Aunque es difícil predecir en detalle las consecuencias que esto puede traer, sí es posible identificar qué aspectos sociales se van a ver afectados, además conocer su efecto sobre la civilización es tan importante como lo fueron en su momento cumbre el control energético, la agricultura y el transporte.
Para Castillo (1998), estas tecnologías representan grandes riesgos culturales a las que se ven sometidos los países, ya que la comunicación es un agente modelador de la cultura. Por su parte, García (1998) plantea que es posible estudiar o prever los cambios en la sociedad, a consecuencia de las Tecnologías de la Información, analizando las distintas estructuras y funciones desde el punto de vista del flujo de información. Las nuevas facilidades para el tratamiento y la transmisión de información inciden de lleno en los aspectos sociales relacionados con la comunicación en su misma esencia. El cambio social derivado de su uso generalizado será, en parte, el mismo que el de cualquier otra mejora tecnológica de importancia, al igual que la Revolución Industrial ha originado en los últimos doscientos años modificaciones en las estructuras productivas primero, y consecuentemente de convivencia.
Conceptualmente, el cambio consiste en que, las diversas relaciones interpersonales, pasan de la lentitud a la rapidez, de la proximidad a la distancia, en definitiva de la escasez a la abundancia de información, fijando la atención en las características de la comunicación que soporta las distintas estructuras sociales se pueden identificar los aspectos susceptibles de variar en consecuencia de esto. Las sociedades en el pasado no contaban con sistemas de comunicación e información lo suficientemente capaces de ofrecer una interacción en tiempo real entre ellas. Hoy en día eso se ha modificado, ya que las sociedades se desenvuelven y desarrollan dentro de un contexto global, caracterizado por adelantos tecnológicos que permiten crear y fortalecer las redes de comunicación e información, es decir es posible capturar, almacenar, procesar y transmitir información con muy pocas limitaciones en cuanto a volumen, tipo, velocidad, distancia y coste, superando así las barreras de la comunicación y garantizando un flujo de información rápido entre las sociedades del planeta.
La integración entre los pueblos es indiscutible, así como también el hecho de que esto traiga consigo repercusiones en todos los ámbitos de nuestra vida, aspectos que van de lo más general, (como el aspecto laboral) a lo más específico (como la forma de interactuar con nuestros familiares). En este sentido, García (1998) señala que no solo los adelantos de las tecnologías de la información harán necesario la adaptación de las estructuras de organización social sino que el objetivo de estas estructuras será el cambio mismo. El cambio será constante tratando siempre de ajustarse a las trasformaciones en cuanto a la forma de socializarse. Es así como las tecnologías de información y comunicación representan un elemento determinante en la construcción y reconstrucción de la cotidianidad, ya que modifican muchos aspectos, como por ejemplo la forma en que se interactúa con el entorno, llevando a las sociedades a tener personas cada vez más individualistas esta puede ser unas de las primeras desventajas de las TIC. Una persona puede pasar el día completo a solas en la oficina, comunicándose con el resto del mundo a través de los aparatos mediáticos, con sus familiares, con el personal que labora en la misma organización u otra sucursal, puede hasta resolver problemas de planta sin moverse.
De esta manera, Castillo (1998), señala que el individualismo es una consecuencia negativa de las tecnologías de las comunicaciones en las culturas, lo cual puede ser sustentado en un estudio realizado en Venezuela, donde se pudo constatar los siguientes cambios sociales producidos en la era de los adelantos tecnológicos (Bisbal, 2001).
Incremento en el grado de interacción ser humano-medio mediático, que lleva a comunicarnos más con el resto del mundo a través de esta vía, sustituyendo cada día más la comunicación cara a cara.
En el ámbito comunicacional la forma de entretenimiento ha disminuido el tiempo de disfrute en áreas públicas. Se registra un mayor empleo de los espacios privados, como lo es el satisfacer nuestros gustos en el área de diversión con juegos o programas de computación de manera solitaria en una determinada área.
Se ha agregado una función a los medios de comunicación, como es el de intervenir, además de informar sobre el acontecer mundial, aportando soluciones a posibles causas de un problema en específico.
Estás que parecen ser características resultantes de los cambios de las tecnologías de la información, hace prescindir de la comunicación personal, siendo cada vez menos necesaria la movilización física para la comunicación resultando la estructura de las ciudades inadecuada (Castillo, 1998).
Otro de los cambios, es la vía por la cual las personas se mantienen informadas de los sucesos tanto locales como internacionales esta es una ventaja bastante positiva, hace algunos años no existía mejor alternativa que la de la televisión y prensa, hoy la Internet es una de las formas más rápidas y fáciles para informarse, pero en este sentido salta a relucir la brecha que existe entre los países con mayor plataforma tecnológica de comunicación y los que no (brecha digital).
Arenas (1997), señala que las élites están mucho más conectadas con lo que pasa en el globo, que los grupos menos desfavorecidos. Sin embargo, éstas comparten todo un imaginario social, modelado por los medios de comunicación que nos emparentan y nos hacen partícipes de una cultura mundializada.
Por su parte, Castillo (1998) resalta la importancia que tiene examinar el impacto de los avances tecnológicos en los países en vía de desarrollo por cuanto, no tienen las mismas condiciones socio-económicas donde estos adelantos están siendo gestadas, subraya la necesidad de solucionar primeramente las condiciones de vida básicas de sus habitantes antes de tratar de insertarlas en un mundo globalizado sin contar con las condiciones mínimas para sobrevivir. Ante esta situación señala, que la incorporación de las tecnologías de la comunicación deben situarse necesariamente en dos ejes donde se pueden considerar el contexto económico, político y sociocultural específico de un país, tomando en cuenta los condicionantes exógenos y endógenos que se presentan y en segundo lugar considerar detenidamente el uso social de esas tecnologías (Castillo, 1998: 3).
En este mismo orden de ideas, Azuaje (1997), describe algunos impactos socio-políticos y culturales, como parte de una dinámica modernista, y a través de estos aspectos, trata de interpretar la globalización informática como factor de redimensionamiento de los procesos de exclusión y subordinación cultural. Plantea que a los países del tercer mundo no les queda otra alternativa que no sea la de una carretera de tierra para acoplarse a la ruta cibernética mundial que apenas comienza. Carretera de tierra, porque la realidad local se satura de una serie de desventajas económicas, tecnológicas y culturales que obstaculizan el rápido desplazamiento en uno de los laberintos con mayor impacto social para el nuevo milenio. Carretera de Tierra porque aún siendo partícipes del proceso de globalización de la información, no se han profundizado las consecuencias sobre la realidad local, para un mejor aprovechamiento de sus posibles ventajas y para el tratamiento de posibles limitaciones. Además indica, que aunque ya para muchos Internet es el mundo, no se puede dejar de discutir sobre el impacto que generarían las diferenciaciones sociales, más aún cuando hoy en día diversos sectores económicos, profesionales y políticos mundiales consideran tal medio como un centro de encuentro social con insuperables ventajas y libertades. Y creer que Internet es el mundo o el nuevo mundo de las interacciones humanas, es aproximarse a un estado esquizofrénico (esquizofrenia informática), entendido como la ruptura de las relaciones entre los significados reales, la ruptura de una memoria temporal y el sentido de la historia.
El acceso a la superautopista y la obtención de sus productos representan factores con alta capacidad de demarcación social y cultural no sólo entre individuos sino también entre países (Azuaje, 1997). En lo que respecta a la llamada homogenización de la cultura, algunos antropólogos opinan, que más que una homogenización del planeta, como consecuencia de una mayor circulación de flujos culturales, en la búsqueda de la globalización de las culturas, se obtiene una comunidad mestizada, donde las culturas locales absorben las influencias de las culturas transnacionales. Esta práctica no produce la desaparición de las culturas locales, sino que en cambio se obtienen nuevas y reformadas culturas debido a la hibridación de lo moderno con la tradicional, elaborando de este modo las bases de sus propias industrias culturales y de su propio campo de creación artística.
Los adelantos en los sistemas de información y su integración en las operaciones de comunicación, favorecen a las redes publicitarias, en la búsqueda de lo que se ha denominado una cultura global, siendo uno de sus objetivos la unificación de las preferencias de los consumidores de las diversas culturas de este planeta. La rotunda ruptura de las fronteras de comunicación es evidente, gracias a la desregulación de la comunicación. Es así como hoy en día, podemos ver a través de la televisión diversos programas (con contenido informativo, telenovelas, entre otras) desde los más cercanos hasta los más distantes países. Siendo el principal objetivo de este mercado interconectado de comunicación, la “convergencia cultural de los consumidores” (Mattelart, 1998).
Por otra parte, Castillo (1998) destaca la homogenización como un aspecto negativo, que esta atentando contra las culturas latinoamericanas y que se transmiten por los medios de comunicación e información están las tendencias a la homogeneización de los gustos, patrones culturales y normas de conducta, la tendencia a hacerse más evidente la segmentación poblacional sobre la base de la clase social, el acceso a las nuevas tecnologías se convierte en el más poderoso símbolo de estatus, la búsqueda del éxito económico a cualquier costo se va convirtiendo en la suprema aspiración del ciudadano promedio, entre otros.
Los gustos o preferencias de las sociedades se ven seriamente afectados en nuestros días, por los medios de comunicación y es así, como las comunidades del mundo de hoy, sin importar su posición geográfica, comparten el frenesí, por la misma clase de música, libro y/o autor. Las tecnologías de comunicación son la catapulta para la homogenización de las predilecciones de los consumidores del mundo a través de un mismo mensaje enviado y recibido por todos o casi todos los rincones de este planeta. Sin embargo, Castells (2000) señala que el grado de exposición de un individuo a mensajes publicitarios a través de la televisión no es directamente proporcional a una respuesta positiva de todos ellos. Señala el autor, que aproximadamente de 1600 mensajes publicitarios a los cuales una persona puede estar expuesta, solo hay respuesta a un 0.75% de éstos, sin ser necesariamente positiva. Esto contrapone lo expuesto por Mattelart, ya que las comunidades, vistas desde esta posición, no se consideran como una masa vulnerable a todos los mensajes, publicitarios o no, que los medios de comunicación muestran, sino que las comunidades de acuerdo a sus códigos culturales particulares, van a interpretar esos mensajes de forma distinta, modificando el propósito originario.
Con lo anterior, no se pretende decir que los actuales medios informativos y comunicativos incluyendo el Internet, no influye en el comportamiento de los consumidores de las distintas comunidades del mundo; lo que, se quiere plantear es que los mensajes publicitarios vistos por millones de personas alrededor del mundo pasan por un proceso de interpretación distinto, en el que son modificados según los códigos culturales propios y el medio que circunda a un individuo en particular. En tal sentido, el objetivo de homogenizar las preferencias de las comunidades como consecuencia de las comunicaciones globales, no se da por completo.
Ventajas y desventajas que ofrecen las tecnologías de la información y comunicación (tic) en el ámbito politico.
La democracia es aborda desde la perspectiva de los derechos de un individuo o de un país en desarrollo, en cuanto a igualdad de condiciones, a los procesos de información masiva (Pineda, 1996). El Estado es responsable de diseñar políticas tecnológicas que se correspondan con las políticas de información, tendientes a garantizar el acceso oportuno y el uso eficaz de la información, la expansión de redes, la capacitación de usuarios y la formación de recursos humanos para el sector información. Con la aparición y presencia de las recientes tecnologías de la comunicación e información, y el nuevo contexto histórico social en que estamos inmersos, producto de los procesos de globalización, el poder disponer de información sobre la realidad social, política y económica resulta de mucha importancia para el intercambio de bienes y servicios, principalmente en los países subdesarrollados; y por otra parte, a los grupos sociales también les resulta fundamental disponer de información útil sobre su entorno inmediato (barrio, comunidad, gobierno local, región) para poder articular sus estrategias de acción social.
En América Latina, el desequilibrio de información existente entre grupos sociales obliga a rescatar los conceptos de democratización de las comunicaciones, de derecho a la información y de garantía a un flujo de información equilibrado desde la óptica no sólo de los Estados- Naciones sino, especialmente, desde las perspectivas de las comunidades marginales (indígenas, negros, campesinos, mujer), para articular una política de comunicación democrática; esto hace que en la actualidad el debate sobre la información y las políticas de información deba organizarse alrededor no sólo de la teoría de la libertad de información sino de la teoría del control democrático de la información. Por un lado, estas tecnologías pueden hacer posible experiencias descentralizadas y participativas de comunicación y, por el otro, pueden favorecer la aparición de nuevos y modernos aparatos.
Existen experiencias sobre la consolidación de redes electrónicas de comunicación que permiten a los países en desarrollo y a comunidades específicas (grupos ecologistas, campesinos, obreros, de defensa de los derechos humanos) disponer de información, vital, pertinente y oportuna (salud, vivienda, asistencia social, trabajo, educación) indispensable para la acción social; asimismo, y como contrapartida, las modernas tecnologías permiten también acopiar, almacenar y centralizar multiplicidad de datos sobre la vida privada de las personas e interconectar computadoras para el rápido intercambio de información personal (afiliación, política sindical, religión, raza y salud), además de hacer posible obtener información sobre asuntos estratégicos y confidenciales de determinados países y estados, otorgando a quien posea esta información un gran poder que podría ser utilizado para ejercer un control autoritario sobre individuos o sociedades. La introducción global y planetaria de las tecnologías de la información plantean graves peligros ante la posibilidad de que aparezcan nuevas formas de dependencia económica, política y cultural, mucho más sofisticadas que las ya presentes en las sociedades latinoamericanas.
Se pueden evidenciar las virtudes de los avances tecnológicos en la forma de funcionamiento de la democracia, con la inserción de la sociedad en la, “red de redes” de información y conocimientos, donde la colectividad puede expresar sus puntos de vista u opiniones, incrementando de esta forma el grado de la participación ciudadanía en la toma de decisiones de sus gobernantes (Mattelart, 1998). Los beneficios democratizadores de la tecnología, garantizados por el ejercicio ciudadano del derecho al acceso a la información, o sus efectos negativos en la perpetuación de la inequidad social, no dependen del hecho tecnológico per se, sino precisamente, del espacio político, esto es, la representación estratégica que se le asigne en la políticas económicas y sociales de la nación. Se trata entonces, de concretar políticas y directrices nacionales; es decir, la voluntad política del Estado, dirigida a promover una inserción eficaz, coherente y ventajosa de las tecnologías y de la información en nuestra realidad social, en incrementar la eficiencia de los procesos administrativos y productivos, y en un esfuerzo por minimizar su posibles inequidades y sentar las bases que sustenten un modelo de desarrollo socio económico fundamentado en principios democráticos y de equidad social.
Ventajas y desventajas que ofrecen las tecnologías de la información y comunicación (tic) en el ámbito Económico.
El mundo en que vivimos se nos escapa como el agua entre las manos. Y tratando de conseguir una nueva explicación al acontecer cotidiano nos hundimos en mayor confusión. En medio del aturdimiento el interés se acrecienta, sencillamente, porque muchos de los pronósticos que hasta hace poco se catalogaban cercanos a lo imposible, ya son una palpitante realidad, ya se ha evidenciado con claridad y esto no es un invento del siglo XXI que el cambio no es predecible, no siempre lo que sucedió antes determina lo que sucederá; algunas tendencias van evolucionando acompasadamente al tiempo que, otras, emergen inesperadamente, sin presentirse, y reorientan abruptamente la dirección del acontecer y la realidad, lo mismo que el sentido en que se interpretaban.
La civilización avanza a grandes zancadas empujada por el avance tecnológico y en algunos aspectos ha sobrepasado los límites de la ficción. En su apresurada carrera va forjando un mundo nuevo con argumentos rejuvenecidos que alteran la vida política, económica y social hasta ahora compartida. Los contrastes sorprenden. En la era agrícola descollaron el arado y la mula; a la industrial la impulsaron el acero, los motores, el combustible, los caminos, las autopistas, las redes eléctricas, la producción en serie; con todas estas manifestaciones estamos familiarizados. Luciendo atuendos atractivos y desconocidos la (n-economía) será tan diferente de la actual como ésta lo fue del taller artesanal de la época feudal, y serán la información, el conocimiento, la red, el silicio, los microprocesadores, la sintética, la fibra de vidrio y la biotecnología los artífices del progreso.
Vivimos la era de la inteligencia interconectada en red. El impacto de este nuevo medio de comunicación superará con creces al que produjeron las revoluciones provocadas por la imprenta, el teléfono, la televisión y el computador. Ahora, la multimedia interactiva y la denominada autopista de la información con su característica más insinuante Internet como por ensalmo, por arte de magia, han alterado dramáticamente el ya complejo acontecer diario. Todos también, curiosamente, asociados con el conocimiento y la información.
La economía de la era de la inteligencia en red es una economía digital expresada mediante unos y ceros que a su vez se pueden representar en un computador como la presencia o ausencia de una señal eléctrica. A medida que la información pasa de análoga a digital, los elementos físicos tradicionales se convierten en virtuales, cambiando sin previa prescripción médica el metabolismo del sistema económico. En la economía agonizante el flujo de información es físico: dinero, cheques, facturas, documentos, fotocopias, etc. En la digital todo se reduce a bits almacenados en computadores, desplazándose a través de las redes a la velocidad de la luz. Una pregunta puede aletear en el ambiente ¿Y eso que tiene que ver conmigo? La economía como la actual extiende sus tentáculos a todo el quehacer humano y lo hace por igual cuando se trata del pobre o del rico, la mujer o el hombre, el negro o el blanco, el israelí o el palestino y no se detiene a establecer diferencias, excluir o estigmatizar. Se trata, sin rodeos, de una nueva forma de desarrollar las actividades. Mientras la economía en que hemos crecido permite apreciar en vivo todas las transacciones, la nueva bajo el prodigio de la virtualidad- exhibe una arquitectura diferente: será fundamentalmente invisible. Ahora los seres humanos pueden, a través de las redes, intercambiar información, conocimiento y creatividad generando cambios sin precedentes en la creación de riqueza y desarrollo social. La economía ya ha dejado entrever sin pudor -a través de sus ligeros atavíos- la sugestiva silueta con que la premió la nueva tecnología y sugiere la forma como se desenvolverán los negocios. Como la materia prima que circula por la red y la sabia que la nutre es la información y no productos físicos, asume como propios sus atributos. El itinerario de la sociedad del conocimiento en que estamos embarcados lo definirán, la información y el conocimiento, es así como se podrá hablar de la economía de la información (información) y de la economía del conocimiento (conocimiento). Esto recuerda la sugerencia de McLuhan, "la información ha dejado de ser un instrumento para producir bienes económicos, para convertirse en el principal de los bienes". En otro documento estableceré las diferencias que es posible identificar entre datos, información y conocimiento.
Para evadir complicaciones hablaré en términos generales de información. La lógica de la información regirá la información y la conocimiento. Por el momento sólo enfocaré las incidencias de la información. Las connotaciones más significativas son:
· No es consumible o, más precisamente, como bien no se extingue con el uso.
· Tiene el don de la ubicuidad, expresado de manera diferente, no es transferible, quien la suministra no se deshace de ella, la sigue poseyendo y puede estar al mismo tiempo en todas partes.
· Es indivisible, no se puede fragmentar, sólo puede utilizarse como conjunto.
· Es acumulativa, cada gota de información posibilita conseguir más información.
· El valor de la información no es proporcional a su extensión, volumen o cantidad, más bien se determina por la calidad, la pertinencia y el momento en que se requiere; la utilidad no está siempre e incondicionalmente relacionada con el tiempo.
· Ha permitido que el tiempo y el espacio resulten, en sí mismos, irrelevantes.
· Como bien es producido en el mercado donde circulan ideas, innovación y conocimientos.
· Puede ser empleada al tiempo por uno para varios usuarios o de varios para uno.
· No pertenece a ninguna industria ni tampoco a ningún negocio en particular.
· La información -como anota Peter Drucker- se distingue radicalmente de los demás productos básicos porque no encaja en el teorema de la escasez; por el contrario, se sitúa en el marco de la abundancia; dimensión que obliga a revisar radicalmente la teoría económica fundamental. Estos atributos no han sido descubiertos ahora, los ha tenido desde siempre, desde los sumerios.
Hasta hace poco no se había logrado establecer la diferencia entre la vieja y la n-economía, pero a raíz del fracaso de las empresas punto.com se ha caído en cuenta que primero, el cambio ha cambiado, ha dejado de ser continuo para tornarse inesperado y se produce más rápidamente; segundo, se ha evidenciado otra característica muy peculiar de la economía que ya Bill Gates en su libro Camino al futuro- había bautizado como "capitalismo sin fricción", c-s/fricción. En el argot económico el concepto de fricción es distinto al que domésticamente se le otorga, significa: "Influencia que impide el pleno o rápido funcionamiento de las «leyes» económicas. En la práctica la ignorancia de las oportunidades y los obstáculos a su libre movimiento, un mercado ineficiente de la vivienda o las restricciones sindicales, producirán la fricción que restringe y amortigua el ajuste a las nuevas y cambiantes condiciones".
En el lenguaje de los hombres de este mundo la fricción está conformada por el conjunto de circunstancias que frenan, obstaculizan, impiden o distorsionan el libre juego de las leyes de oferta y demanda. Los roces se van generando en el tránsito del productor al consumidor. Los negocios electrónicos implican la "reditización" de la cadena de valores. Se habla en estos términos cuando los pasos de la transacción se encajan en un proceso que se inicia en la concepción del producto, pasa por la creación, producción y distribución hasta llegar al consumidor. En la práctica este enfoque provocaría la desaparición de los intermediarios, el dilema surge porque en la mayoría de las empresas, puntualmente, en las de servicios financieros la ignorancia del cliente derivada de la falta de información ha sido fuente de utilidades. Cuando todos los procesos funcionen reditizados se vivirá en un mundo plano, en donde desaparecerían las diferencias de todo género. En el artículo que titule La eficiencia del mercado: una utopía, aborde el tema de la asimetría de la información, por lo mismo, ahora no insisto.
Por el perfil que deja traslucir la n-economía se inspirará principalmente en el conocimiento y, por lo tanto, dirigida por los trabajadores del conocimiento: profesionales y técnicos y por los consumidores del conocimiento. Su fuerza y latido se encontrará en el cerebro y no en el músculo. Esta premisa es de suyo amenazante. Solamente encontrarán un futuro despejado quienes se esmeren por mantenerse permanentemente informados y de pulir sus conocimientos y se embarquen para toda la vida en el tren del aprendizaje continuo. Es un reto que tienta y atiza una hoguera de expectativas delirantes. El panorama descrito es nítido, sólo tendrán participación activa en la conocimiento en la economía- y por tanto medios de subsistencia apropiados, quienes estén dispuestos a navegar en un viaje sin regreso en la era digital, quienes cuenten con las posibilidades de hacerse a un computador o tener acceso a él y, luego, desarrollen las habilidades mínimas para explotar su potencialidad sin límites.
Con el objetivo de realizar una medición de la Sociedad de la Información, la Asociación Española de Empresas de Tecnologías de la Información (SEDISI), propone utilizar 39 indicadores distintos de la Nueva Economía. El informe "Métrica de la Sociedad de la Información, Datos 1999-2000" agrupa los indicadores en cinco grandes apartados: la propia industria TIC, la infraestructura disponible, el equipamiento de terminales de acceso de todo tipo, la penetración de los servicios más habituales, su utilización real y otros diversos aspectos sobre penetración empresarial y social.
Una inquietud aguijonea y gira alrededor de la pregunta: ¿Quiénes tienen o tendrán acceso a esta economía? Ya se enumeraron las cualidades que deben tener, la pregunta persigue identificarlos. La exclusión digital no es un problema en sí mismo, sino un síntoma de una exclusión aún más profunda: dinero, desarrollo y alfabetismo. Muy poca gente en los países pobres tiene acceso a la Internet por el simple hecho de que no saben leer o tienen problemas más apremiantes que solucionar, como alimentación, salud y seguridad. Así que aun si hiciéramos aparecer una computadora en cada casa en la Tierra, no obtendríamos mayores resultados: una computadora no es útil si carecemos de comida, electricidad y no sabemos leer. Este es un modo incorrecto de acercarse al problema de la desigualdad en lo que al acceso de las tecnologías digitales se refiere. No están claros los beneficios de crear centros rurales de computación. Mejor sería determinar cuál es el mejor modo de aplicar la tecnología de un modo que promueva el desarrollo. Y la respuesta a esta interrogante está más que clara: en vez de repartir computadoras e Internet, lo mejor es repartir teléfonos móviles.
Hay buenas razones para concluir que el teléfono móvil es la tecnología que mejor propicia el desarrollo. Según un reciente estudio, la telefonía móvil eleva las tasas de crecimiento, y su impacto es el doble en los países en desarrollo que en los desarrollados. Además, diez teléfonos de más por cada 100 personas, en un típico país en desarrollo, incrementan el crecimiento del PIB en 0,6 puntos.
Por otra parte, cuando de teléfonos móviles se trata, no hace falta que las Naciones Unidas inventen o financien mucho hasta los más pobres del mundo están interesados en adquirir teléfonos móviles, dados los patentes beneficios que suponen. Los teléfonos no dependen de una fuente constante de electricidad y pueden ser utilizados por analfabetas. Así pues, la brecha digital que realmente importa es aquella que hay entre quienes están conectados a una red telefónica y quienes no lo están.
Como conclusiones tenemos
Con base a los planteamientos y las diferentes posturas analizadas en torno a las implicaciones de las tecnologías de la información y comunicación (TIC), principalmente en los países del tercer mundo, se afirma que con el advenimiento de las TIC, es posible el intercambio de información cultural, política, científica y tecnológica en tiempo real con el resto del mundo, logrando de esta manera, expandir las posibilidades de desarrollo de la sociedad, cuestión que conlleva implicaciones positivas y negativas.
La globalización no es un proceso nuevo, el ingrediente dinamizador lo constituye los adelantos tecnológicos, y en los últimos años se han percibido su acentuación, provocando un aumento vertiginoso en la cantidad y variedad de la información recibida continuamente por las sociedades de los distintos puntos del planeta, influyendo de forma significativa en aspectos tan comunes como lo son: la forma de pensar, hablar, interactuar con lo que los rodea; es decir en la cultura e identidad de los pueblos.
No obstante, no se puede despreciar el valor que representan los medios tecnológicos para la difusión y proyección de los valores culturales científicos y tecnológicos, así como también mecanismo de participación en las decisiones de los gobernantes.
Es importante que los individuos despierten y estén conscientes de los cambios que se dan en los estilos de vida. La individualización es para muchos una forma de vivir, es una consecuencia no evaluada conscientemente por las sociedades. La participación de los individuos en cualquier cambio que lo involucre es imperante; no solo basta con estar informados, hay que involucrase en el proceso, para luego no observar los cambios como amenazas a sus identidades y culturas.
Desde una óptica muy particular, no se trata de ver a las tecnologías de la comunicación e información como la panacea del siglo, sin la cual no sería posible el desarrollo de las naciones; se trata más bien, de verlas como una herramienta que al ser utilizada bajo criterios bien definidos, permitirá consolidar los valores y costumbres, proyectando al mundo la forma de vida latinoamericana e enorgulleciéndonos de nuestras raíces, costumbres, valores, símbolos y creencias.
En la medida en que exista una cultura sólida y una firme identificación de la ciudadanía con valores, costumbres y creencias representativas, en esa misma medida, las innovaciones tecnológicas no se convertirán en una amenaza para las naciones.